La situación en el Golfo Pérsico estaba al borde de un conflicto militar. La víspera de los cuatro petroleros, ubicados cerca de las aguas territoriales de los EAU, fueron atacados por fuerzas desconocidas. Unos días antes, Estados Unidos había advertido de posibles ataques iraníes contra barcos comerciales y militares. Sin embargo, en Irán, como en los países árabes de la región, expresaron preocupación por el incidente. Alrededor del 30% del comercio marítimo de petróleo pasa por el estrecho de Ormuz, en la entrada donde se cometieron los ataques. En este contexto, los precios del petróleo han aumentado considerablemente.

El 13 de mayo, se supo que dos de los cuatro barcos en la zona económica exclusiva de los EAU (200 millas náuticas) pertenecen a Arabia Saudita. Según el Ministro de Energía, Industria y Recursos Minerales del Reino de Khalid al-Falih, a las seis de la mañana del 12 de mayo, «dos petroleros sauditas fueron sometidos a un ataque subversivo en la costa del Emirato de Fujairah, cuando se dirigían al Golfo Pérsico». Uno de los dos petroleros se dirigió al puerto saudí de Ras Tanura para cargar crudo para los clientes estadounidenses de Saudi Aramco. Según informes de los medios de comunicación, dos petroleros más pertenecen a los Emiratos Árabes Unidos y Noruega. La declaración del MAE de los EAU señaló que no hay víctimas ni heridos, así como fugas de sustancias peligrosas, se está llevando a cabo una investigación.

F/economizando